La justicia climática es una urgencia moral, no una opción.
El Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española ha liderado la redacción de un documento, previo a la Cumbre del Clima (COP30) que comienza en Belém do Pará (Brasil), en plena Amazonía, el próximo 10 de noviembre.
Desde la aportación de la doctrina social de la iglesia, cuyo paradigma de la Ecología Integral propone “un enfoque relacional que une inseparablemente la justicia social con la sostenibilidad ambiental, la solidaridad internacional con la responsabilidad histórica, y la urgencia política con la necesidad de una conversión personal y comunitaria profunda”, el texto interpela a creyentes y no creyentes sobre la urgencia, si queremos ser coherentes en la defensa de la Vida, y una vida digna para todos los pueblos y para la misma supervivencia de los ecosistemas terrestres, de exigir a nuestros gobernantes dejar promesas vacías e implementar en la COP30 acciones urgentes y vinculantes para toda la comunidad internacional. Dichas acciones se refieren a tres marcos de referencia:
1) Justicia en la Acción: abandonar lo que nos destruye.
Referido a compromiso reales para abandonar definitivamente los combustibles fósiles, detener la deforestación global y proteger a las comunidades indígenas, sus mejores guardianes.
2) Justicia en la Transición: proteger a las personas, no solo al planeta.
Remite a no dejar a nadie atrás, a fomentar e invertir en la agroecología y a democratizar urgentemente la transición energética.
3) Justicia en las Finanzas: apoyo financiero y pagar la deuda ecológica.
Alude a la donación a los países del Sur global de los miles de millones de euros necesarios para su adaptación al cambio climático y su desarrollo de manera limpia; a reparar el daño causado a sus poblaciones y ecosistemas; y a buscar soluciones urgentes al problema de la deuda de los países más vulnerables. Entendido no como caridad, sino como reparación justa por los siglos de colonialismo, explotación y expolio, que continúan hoy en día.
El documento ha sido firmado por casi cincuenta organizaciones eclesiales y sociales, tales como Cáritas, Confer, Justicia y Paz, Manos Unidas o Greenpeace España; así como por todos los departamentos de Ecología Integral de las diócesis españolas. Desde la plataforma ecosocial Laudato si Málaga animamos a su lectura y, sobre todo, a poner lo que esté en nuestra mano para que estas peticiones de justicia climática sean apoyadas por el mayor número de personas y organizaciones, desde la certeza que la conversión ecosocial que todos necesitamos ha de empujarnos a vivir la justicia climática con radicalidad.
Se puede acceder al documento en el siguiente enlace: La cumbre del clima de Belén, Brasil, ¿otra cumbre más?
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