Estoy consternado por la situación de los miles de inmigrantes, muchos de ellos menores, que aún quedan en Ceuta después de la frustrante y traumática experiencia de intentar traspasar la línea divisoria entre la desesperación y la oportunidad. Estoy también preocupado por la presión anímica y por la alteración de la normal convivencia que sufren los propios ceutíes que están convencidos que se ciernen graves amenazas sobre ellos y de que los recientes sucesos las corroboran. Y, sobre todo, estoy indignado por las reacciones de mucha gente... diríamos, "compatriota".
En el debate público general, me parece que los que menos están contando son los pobres migrantes. Y me avergüenza a la vez que me enfurece.
Como tantas veces, al menor indicio de problemática humanitaria, aparecen los patrioteros, los populistas, los políticos oportunistas, los fascistas, los racistas, los aprovechados, los intolerantes, los propagadores de odio y los violentos... y desaparecen otros.
Pienso que el gobierno ha gestionado mal hasta ahora. Ha tanteado lenta y cobardemente y, finalmente, presionado por el relato ultraderechista que parece triunfar y por la estrategia diplomática geopolítica, ha renunciado a los principios que podíamos esperar de él, y ha decidido que lo que más le conviene es seguir más o menos veladamente las indicaciones de las derechas, española y europea, por conveniencia política, aunque salvando mínimamente la apariencia de legalidad. Confieso que me es difícil saber a qué juega. Se presta a mirar para otro lado mientras se vulnera y ataca el derecho humanitario y se impide la obligación de atención —a ver si se marchan por decisión propia— y a endurecer la legislación sobre inmigración.
Pero lo más doloroso para mí es el silencio atronador de "los buenos". Demasiados perros mudos, que permanecen en silencio ante situaciones de injusticia que claman al cielo por boca de los más pobres del mundo. ¿Cómo no tener opinión en este asunto? ¿O es que acaso hay miedo?... O tal vez cierta vergüenza en retratarse.
Pepe Montes.

