Representantes de la iglesia de cuatro continentes reflexionan sobre el cuidado de la Casa Común: La conversión ecológica nos llama a vivir proféticamente la cultura del cuidado.
La tarde del 12 de noviembre acogió, en el ámbito de la COP30, este simposio organizado por la iglesia brasileña, y que contó con la presencia de participantes eclesiales en la Cumbre del Clima procedentes de América Latina, Asia, África y Europa. El objetivo, tal como recoge el portal Vatican News en su canal de habla portuguesa, fue reflexionar y dialogar sobre los caminos de la ecología integral, la justicia climática y la conversión ecológica.
El acto comenzó con un vídeo en el que se presentó todo el proceso previo a la COP30 realizado por iglesias y comunidades, y del que cabe destacar el siguiente llamamiento: “La crisis climática es también una crisis espiritual y moral. Cuidar de la Creación es una parte indisociable del seguimiento de Jesucristo. En el corazón del mundo, permanece el Señor de la Vida”.
En su alocución inicial, el nuncio en Brasil insistió en que “toda injusticia contra la tierra es también una injusticia cometida contra el ser humano. Toda herida infringida al corazón de la tierra, se convierte en una herida al corazón humano”. Y recordó la llamada del papa Francisco en la Exhortación Laudate Deum: “El mundo en el que vivimos se está desmoronando y tal vez se esté aproximando a un punto de no retorno”.
En los diálogos que se sucedieron, se destacaron las ideas de la Encíclica Laudato si’ que siguen guiando la puesta en práctica de la Ecología Integral, en especial las relativas a la insuficiencia de las soluciones técnicas y financieras, frente a la imperiosa necesidad de integrar las cosmovisiones y prácticas de los pueblos indígenas y ribereños (de la cuenca amazónica).
La llamada a la conversión ecológica fue clave en los debates, insistiendo en la necesidad de potenciar los cuidados: “necesitamos una conversión sobre nuestra manera de relacionarnos con el planeta, con el cuidado y promoción del medioambiente y de la vida. Necesitamos situar el cuidado de la vida en el centro de nuestras decisiones. No podemos ceder a la cultura de la muerte, estamos llamados a ser simientes de Esperanza en un mundo nuevo basado en la ética y en la fe”.
Por su parte, el representante de las conferencias episcopales de Asia, basándose en el pensamiento del papa León XIV, denunció el modelo extractivista del norte global, el capitalismo verde y el mercado de carbono, como herramientas de vulnerabilidad para todos los pueblos. Y llamó la atención sobre cómo las regiones asiáticas están siendo dramáticamente afectadas por los efectos del cambio climático, con fenómenos como las inundaciones, que provocan migraciones en masa. Para terminar, insistió en que, aunque Asia sea una de las mayores zonas emisoras de carbono, necesita un proceso de transición energética que tenga en cuenta a las comunidades locales y a los pobres.
Desde las conferencias episcopales africanas, se recordó el proceso de empobrecimiento, explotación, robo y saqueo del continente africano que comenzó con el colonialismo y sigue en la actualidad. La pugna por minerales críticos produce en la actualidad más de cincuenta conflictos bélicos en el continente, a lo que hay que añadir los graves efectos de sequías e inundaciones que consecuencia del cambio climático.
También se hizo hincapié en las catastróficas consecuencias de la subida del nivel para muchas poblaciones del Pacífico, los efectos de tifones, del calentamiento del agua del mar, así como de la explotación minera del fondo marino, para a continuación manifestar el compromiso de estas iglesias en el cuidado de la Casa Común en sus realidades concretas.
Desde Europa, se insistió en la necesidad de seguir trabajando por la transformación y conversión ecológicas, recordando que los problemas del continente, como la crisis energética o la guerra de Ucrania, deben ser resueltas teniendo en cuenta las soluciones que también necesita el sur global.
Finalmente, tuvieron lugar los denominados “Diálogos por la Ecología Integral”, un espacio ecuménico en el que participaron además de la iglesia católica, la iglesia anglicana brasileña, la APIP (Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil) y la comunidad científica, abordando la necesidad de ser iglesias proféticas en el Amazonas desde la vivencia de la ecoespiritualidad, los caminos a seguir para poner en práctica la ecología integral, la presencia, luchas y resistencias de los pueblos originarios en el Amazonas brasileño y la necesidad de unir ciencia, economía y ética.
Tras este acto, los participantes realizaron la Marcha por los Mártires de la Casa Común, con una concentración en la plaza del Santuario de Nazaret. El recorrido terminó en la Basílica de Nuestra Señora de Nazaré (patrona de Belém) con la celebración de la Eucaristía, presidida por el cardenal Steiner, arzobispo de Manaos y presidente de la conferencia episcopal brasileña.
Para el cardenal Steiner, encuentros de este tipo donde se comparten visiones y la vida misma de diferentes regiones, enriquecen mutuamente a todos los participantes, y tienen un único objetivo: el cuidado y la protección de la misma Casa Común. Para terminar, unas palabras que resumen el sentir de los y las participantes: “la certeza de que estamos en el camino correcto, el camino en el que cada uno expresa una experiencia religiosa, pero todos unidos defendiendo la vida, que es don de Dios, cuidando el planeta y queriendo edificar un mundo más fraterno, más humano, de más justicia, de más igualdad.
Para acceder a más información sobre el evento, puede accederse a la noticia (en lengua portuguesa) en el siguiente enlace:


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