Dentro de la semana de acción por la naturaleza, la mañana del 13 de junio un nutrido grupo de malagueños y malagueñas hemos participado en un paseo vecinal a través del espacio renaturalizado del río Guadalmedina. Convocados por Ecologistas en Acción Málaga, Cenacheras, Asociación Vecinal Bosque Victoria, Bosque Urbano Málaga, WWF Málaga, la plataforma ecosocial Laudato si Málaga, Cel Fosc y otros colectivos, la acción ha pretendido concienciar sobre la importancia de mantener y completar la renaturalización del río Guadalmedina a su paso por la ciudad, así como llamar la atención sobre el sinsentido que tanto desde el punto de vista económico como social y ambiental, tiene el proyecto del Ayuntamiento de levantar puentes-plaza sobre su cauce.
A las diez de la mañana ha comenzado nuestro paseo, a la altura del conservatorio de Ciudad Jardín. De la mano de Juan Antonio, ornitólogo apasionado, hemos podido conocer en vivo la diversidad de la vida que emerge en el río y su entorno, a pesar de lo difícil que se lo ponemos los seres humanos. Verdecillos, martines pescadores, vencejos, martinetes, cernícalos… han aparecido a nuestros ojos demostrando, una vez más, su impresionante adaptación al medio. Igualmente hemos podido visualizar la numerosa vegetación de ribera, tanto autóctona como invasora, que emerge en el cauce de nuestro río: carrizos, moreras, chopos, aliantos, ricinos, cañas… crecen por doquier y de manera vigorosa, gracias a la generosidad de las lluvias de este año. Un espectáculo realmente emotivo y motivador ha sido comprobar cómo cada vez más especies se hacen un hueco en este maravilloso ecosistema.
Hemos podido comprobar que la deficiente actuación de las administraciones públicas da lugar no sólo al insuficiente mantenimiento de esta renaturalización parcial del río sino, también, a la llegada simultánea de aguas pluviales y residuales, con la consiguiente contaminación del espacio, especialmente visible con el afloramiento de toallitas en diversas zonas del lecho fluvial. El diálogo mantenido por las personas participantes ha puesto de manifiesto la importancia de considerar el aporte de los arroyos que descargan más abajo de la presa, así como el necesario desembalse ecológico del pantano del Limonero, independientemente de los desembalses que se puedan realizar por seguridad de la presa. Un compañero, además, nos ha ilustrado sobre el problema de la contaminación lumínica de la ciudad, que dificulta la vida de numerosas especies, y que se hace patente en el entorno del río, afectando a especies como autillos, mochuelos, cárabos o murciélagos.
El paseo ha terminado debajo del puente de la Aurora. Nos esperaban, como reclamo y visibilización de la acción, dos pancartas: “Por un río vivo. Renaturalización del Guadalmedina ya”. Allí hemos mantenido una asamblea muy participativa. En ella hemos podido acercarnos con más detalle a la problemática de los puentes-plaza, conociendo de primera mano las intenciones del gobierno municipal, que busca financiación para los mismos. Más de 300 millones de euros, una cifra astronómica, especialmente si se compara con los no más de 15 millones que costaría renaturalizar y mantener de manera completa todo el cauce del río desde el pantano del Limonero. Trescientos millones que podrían emplearse para las necesidades reales de la población malagueña, tan vulnerabilizada en muchos aspectos.
En el diálogo mantenido, se ha argumentado también el sinsentido ecológico que supondría esta obra faraónica. Una acción que implicaría semiembovedar un cauce recimentado y que, bajo el “falso verdor” de los puentes-plaza, dejaría un cauce ensombrecido donde se dificultaría la existencia de vida animal y vegetal, y donde igualmente se facilitaría el aumento de la suciedad y la insalubridad. Las personas participantes han insistido en que esta obra es un ejemplo más de trasvase de dinero de los y las contribuyentes a las grandes constructoras, sin ningún beneficio real ni para la ciudadanía, ni para el ecosistema fluvial. Se ha remarcado también que existen herramientas para mitigar y adaptarnos a las consecuencias de la crisis ecosocial y al palpable aumento de las temperaturas que ya sufrimos, reflejadas en el plan Alicia, aunque completamente marginado por el Ayuntamiento que lo mandó redactar.
En el diálogo salieron aspectos clave, aunque sean complejos, como la importancia de ampliar el parque natural de los montes de Málaga, y llevarlo a la margen oeste del río, duplicando su extensión. Un breve recorrido por la historia de las avenidas e inundaciones de la ciudad a lo largo de los siglos nos recordó que la vegetación en la cuenca es la que mitiga las lluvias torrenciales e inundaciones, así como la importancia de las diferentes repoblaciones que se han ido realizando durante más de un siglo. Finalmente, se insistió en que sigamos tomando conciencia y sensibilizando frente a los que ponen la especulación y el lucro por encima de la vida y las necesidades de la gente; se hizo un llamamiento a seguir tejiendo lazos y sinergias y se invitó a participar en la manifestación del próximo 27 de junio por el derecho a la vivienda y contra la precariedad laboral y vital. Los y las convocantes de este acto han considerado muy positiva la participación y la respuesta de la vecindad. Como comentaba uno de ellos, no se puede valorar lo que no se conoce. Seguimos adelante en la defensa de nuestro río, de las vecindades malagueñas y de los ecosistemas que nos sustentan, nos arraigan al territorio y nos muestran que, por muchas trabas que le pongamos, la vida siempre renace.
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