La aprobación del Marco Temporal (para la demarcación de tierras) y de varios recursos esta semana en el Senado brasileño antes incluso de que el Supremo Tribunal Federal (STF) dictamine sobre la inconstitucionalidad o no de la normativa impulsada por la bancada ruralista, implicarían, de facto, la consideración de anticonstitucionales de las leyes que protegen los territorios indígenas y darían cuerpo legal a la invasión de estas tierras ancestrales por compañías extractivas y del agronegocio.
La Conferencia Episcopal de los Obispos Brasileños (CEBB en sus siglas en portugués) ha publicado el 8 de diciembre una nota denominada “El marco temporal, la justicia y la democracia” en la que de manera rotunda tacha de “momento gravísimo que debe ser acompañado por toda la sociedad” la situación que se vivirá esta semana en el país con la posible modificación legislativa del Marco Temporal, y que supondría el colapso medioambiental de las tierras indígenas y sus pobladores.
La tesis del denominado “Marco Temporal” determina que para que un pueblo indígena tenga un territorio demarcado, debería estar ocupándolo antes de la promulgación de la Constitución federal de 1988 o, al menos, estar en disputa por el mismo en esa fecha. Esta comprensión fue derogada por el Supremo Tribunal Federal en 2023, pero seguidamente el Congreso Nacional aprobó la Ley 14.701, Ley del Marco Temporal, que será objeto de estudio por la Corte Suprema a partir del miércoles 10 de diciembre, con el objeto de estudiar su constitucionalidad. Del mismo modo, el Presidente del Senado ha marcado para el martes 9 de diciembre la votación de la Propuesta de Enmienda a la Constitución del Marco Temporal. Los pueblos indígenas rechazan frontalmente estas tesis, pues consideran que vulnera sus derechos inalienables sobre las tierras que ancestralmente ocupan, tal como recoge el artículo 291 de la Constitución brasileña. Desde 2023 la bancada política aliada con el lobby extractivista y del agronegocio ha intensificado su batalla legal para despojar a los pueblos indígenas de sus derechos y tener vía libre para el expolio de la cuenca amazónica.
La Conferencia Episcopal brasileña llama la atención sobre el objetivo que hay detrás de estas y otras iniciativas legislativas: “promover una nueva colonización para la extracción de riquezas materiales, con el colapso socioambiental de los pueblos y sus modos de vida”. Los obispos señalan que los pueblos indígenas sufren un largo proceso de despojo y de violencia, e insisten en que cualquier alteración de la ley es inmoral, pues les niega lo que les pertenece por derecho.
Además, hay detrás otras cuestiones sensibles y graves, como la alteración de los procedimientos de demarcación, que implican la complicación y dilatación en el tiempo de dichos procesos. Existen comunidades que hace tiempo aguardan que el estado brasileño reconozca la tierra que ocupan y que es indígena. El problema es sobre todo, resalta la nota publicada por los obispos, la falta de voluntad y de determinación política.
Para los obispos, los cambios legislativos que se llevan a votación esta semana, como la Ley y la Propuesta de enmienda a la Constitución, son todavía más perniciosas, pues abren caminos para que esos territorios puedan ser explotados, constituyendo, por tanto, un gravísimo retroceso tanto para la vida de los pueblos originarios como para la preservación de los ecosistemas.
El episcopado nos recuerda que el Estado brasileño tiene deberes legales e históricos con los pueblos indígenas. La democracia, por su parte, resalta la nota, exige que tales deberes sean cumplidos. Por eso, los obispos llaman a los senadores a reflexionar si merece la pena crear una nueva crisis jurídica a partir de la vida de los pueblos indígenas. Y recuerdan al Supremo Tribunal Federal que, teniendo la noble misión de velar por la Constitución Federal, tiene en sus manos, una vez más, la oportunidad y la responsabilidad de preservar los derechos fundamentales de los pueblos indígenas.
Recogiendo las enseñanzas del papa Francisco, la nota resalta que “cuando los pueblos indígenas son despojados de sus tierras, no solo pierden su sustento, sino también algo más sagrado” (Discurso en Canadá, en 2022, durante su viaje de reconciliación). También citan al papa León XIV, que reafirmó que el “sagrado” de los pueblos indígenas debe “presentarse con valentía y libertad”, y en “su propia riqueza humana, cultural y cristiana” (Mensaje a la Red de Pueblos Nativos con motivo del Año Jubilar).
Numerosas organizaciones y movimientos de la iglesia católica brasileña llevan tiempo mostrando su preocupación por este nuevo ataque a los pueblos indígenas, con unos cambios legales que consideran anticonstitucionales, además de lesivos para los derechos y la supervivencia de los pueblos y los ecosistemas. El Consejo Indigenista Misionero (CIMI) ha seguido muy de cerca la evolución de los hechos, resaltando que los ataques contra los derechos constitucionales de los pueblos indígenas comenzaron hace mucho tiempo y van más allá de la cuestión del Marco Temporal. El CIMI, además, hace una fuerte crítica a los procedimientos seguidos, teniendo en cuenta que la Corte Suprema no consideró la suspensión y validez de la Ley 14.701 mientras no se tome una decisión definitiva sobre ella, tal como solicitan pueblos indígenas y partidos políticos. Además, hace una relación de las medidas que se están tomando en el Congreso estos días, y que atacan directamente a los territorios, desmantelan las protecciones medioambientales y amenazan las vidas indígenas.
El organismo eclesial tiene muy claro que, en estos momentos cruciales, determinados partidos políticos pretenden reescribir la historia, ignorando las expulsiones, la violencia, el exterminio y los siglos de resistencia. Pero, como resaltan, el movimiento indígena sigue fuerte y articulado. “No permitiremos retroceder. Nadie quita los derechos indígenas de la Constitución”. Así termina la nota que han publicado el 8 de diciembre. La llamada a fortalecer la lucha de los pueblos indígenas es clara.
Por otro lado, las diferentes coordinaciones de las organizaciones indígenas no sólo están manifestando su repudio ante las últimas decisiones del Congreso y Senado brasileños, sino que se están organizando para hacerles frente: es una agresión jurídica y un ataque a la existencia indígena, recalca la COIAB (organización que representa a pueblos, líderes y organizaciones indígenas de nueve estados amazónicos). “El territorio es cuerpo indígena, vida, memoria, ancestralidad, cultura e identidad. Ningún ciudadano puede ser arrancado de su territorio, mucho menos aquellos que siempre estuvieron aquí, los pueblos originarios de Brasil”, termina la nota que han presentado la víspera del debate en el Senado.
La vida de los pueblos indígenas y la de los territorios que habitan y cuidan desde tiempos inmemoriales se juegan en esta semana crucial. La iglesia brasileña, como viene ocurriendo desde el Concilio Vaticano II, está al lado de los oprimidos y ajusticiados, con acciones valientes y proféticas. La plataforma Ecosocial Laudato si de Málaga nos solidarizamos con los pueblos originarios brasileños, apoyamos su lucha y asumimos la nota publicada por la Conferencia Episcopal brasileña “El marco temporal, la justicia y la democracia”. Igualmente, hacemos una llamada a la iglesia española y a los movimientos socioambientales de nuestro país para que conozcan, difundan y apoyen a los pueblos originarios brasileños en estos momentos cruciales en los que se juegan, una vez más, sus derechos y los de la Casa Común.
Seguiremos informando de la evolución de los acontecimientos. Vivir la esperanza del Adviento en Brasil, como podemos comprobar, no es ingenuidad ni discurso vacío. Con las palabras y los hechos las comunidades indígenas y eclesiales nos muestran, una vez más, que la esperanza, para ser activa y transformadora, pasa por dar la batalla, en todos los frentes, en lucha por la justicia y por la vida.

