Carta León XIV Iglesias y minería - Plataforma Ecosocial Laudato Si Málaga

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domingo, 1 de febrero de 2026

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Carta León XIV Iglesias y minería

Carta abierta de redes cristianas en defensa de la Ecología Integral en América Latina solicita al papa León XIV que reciba a las víctimas del extractivismo


La petición se realiza una semana después del aniversario de la masacre de Brumadinho en Minas Gerais (Brasil) y tras la reunión del pontífice con directivos de empresas extractivistas del continente.


El pasado 25 de enero se cumplían siete años de la masacre de Brumadinho. Un crimen medioambiental que produjo la muerte de 272 personas tras la inundación por lodos tóxicos de 125 has de poblaciones, tierras de cultivo y ecosistemas. La represa de residuos mineros de la multinacional minera Vale se derrumbó, arrasando con todo lo que encontró a su paso. Como manifestaba Manos Unidas tras el desastre, se trató de una tragedia anunciada. Desde 2011, como relataba la red Iglesias y Minería, la población de Brumadinho venía manifestándose contra la mina, debido a la amenaza que representaba para la población. No hubo respuesta de las autoridades. La actividad minera siguió y finalmente ocurrió el desastre. Siete años después, el proceso legal está embarrancado, y la población sigue esperando una justicia y una reparación que no llegan.



La masacre de Brumadinho es un ejemplo sangrante de las numerosas vulneraciones contra los derechos humanos y la vida de poblaciones y de ecosistemas que impunemente realizan las multinacionales extractivistas en América Latina. Una situación que conocen de cerca las iglesias presentes en estos territorios de alto valor ecológico y a la vez con reservas de materias primas, y que vienen siendo acosadas por estas empresas ecocidas. Desde hace décadas, las iglesias se han situado del lado de la justicia, acompañando a las poblaciones vulnerabilizadas, sufriendo por ello, en innumerables ocasiones, el acoso de las multinacionales. Numerosos agentes de pastoral son amenazados continuamente, con casos documentados de asesinatos, como el bien conocido, pero no único, de la lideresa del pueblo lenca Berta Cáceres.


Por todo ello, ha causado dolor y preocupación en las redes eclesiales que trabajan en estos territorios (como la REPAM, la Red Eclesial del Gran Chaco, la Red Eclesial Mesoamericana o la Red Iglesias y Minería, entre otras) el conocimiento, a través del portal Vatican News, que en la víspera del aniversario de la masacre de Brumadinho un grupo de empresarios del sector energético y de minerales críticos se había reunido con el papa León XIV en el Vaticano, para “identificar amenazas y oportunidades para el sector en la región y discernir conjuntamente acciones futuras, con la esperanza de promover una vida digna y abundante para todos, en consonancia con el mensaje de la Iglesia”.



Como respuesta, éstas y otras organizaciones eclesiales han escrito una carta abierta al pontífice, titulada “Por una Iglesia samaritana que escuche los gritos de los pobres y de la tierra”. En la misiva nos explican que los representantes del sector energético no dudan, en sus territorios, en intentar utilizar a la Iglesia para sus fines particulares, de modo que las iglesias sean sus aliadas para legitimar sus operaciones y para usarlas como mediadoras en cualquier conflicto. También nos recuerdan que existen muchos agentes pastorales asesinados, perseguidos y criminalizados por defender a sus comunidades y sus territorios en fidelidad a su fe, compromiso cristiano y que hacen parte de esta Iglesia viva. Nos ponen como ejemplo el testimonio del ministro de la palabra Juan López, mártir en Honduras, que días antes de ser asesinado por oponerse a la minería en su comunidad, manifestaba: “En Honduras estamos despertando lentamente la necesidad de recuperar y cuidar la tierra, el agua, los bosques, el ambiente, los territorios en general. Hemos emprendido luchas en todo el país y se crispan los ánimos entre vecinos. Las empresas cooptan dirigentes que por menos de treinta monedas ponen su vida al servicio de los grandes intereses empresariales, activan junto a las empresas toda la artillera mediática y condenan a comunidades que se resisten a ceder, bajo el discurso de oponerse al desarrollo”.



Los firmantes de la carta se declaran, como personas e instituciones de fe, claros defensores del diálogo como mecanismo para la resolución de los conflictos, pero afirman que para que este diálogo tenga sentido se necesitan previamente unas condiciones mínimas, siendo una de éstas escuchar siempre a los actores involucrados, desde la opción preferencial por las víctimas, tal como nos recordaba el mismo papa León XIV en la exhortación apostólica Dilexi Te. Asimismo, manifiestan su preocupación por la escalada de la violencia y la criminalización de personas y comunidades enteras que trae el extractivismo. La publicación por el CELAM en 2024 de las “Orientaciones Pastorales de las Iglesias Católicas frente a la Minería” fue la respuesta de las iglesias en regiones amenazadas o en conflicto por causa de la minería para escuchar y responder a los gritos de la madre Tierra y de los mártires de las comunidades afectadas por el extractivismo.



Por todo ello, la carta insiste en la importancia de que el Papa León XIV se encuentre con las víctimas de la minería y dedique un tiempo real y significativo a la escucha de sus sueños, visiones y proyectos, así como de los líderes religiosos que desde hace años caminan junto a estas comunidades, compartiendo sus dolores, resistencias no violentas y esperanzas desde su eco-espiritualidad.



El documento termina alentando a las comunidades cristianas a seguir poniendo en práctica la llamada de la encíclica Laudato si´ a proteger y cuidar la Casa Común, y a conocer y tener en cuenta el documento que las Iglesias del Sur global presentaron en la COP30, “Un llamamiento a la justicia climática y la casa común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones”, en el que se nos anima a no aceptar falsas soluciones a los desafíos energéticos del momento y se nos convoca a garantizar un futuro saludable para las generaciones futuras.



Desde la plataforma Ecosocial Laudato si´ Málaga nos sentimos interpelados por este llamamiento. Animamos a todas las personas y comunidades involucradas en la defensa y en la práctica de la Ecología Integral a leer el documento, a orarlo y a reflexionarlo, así como la llamada en la COP30 de las Iglesias del Sur global. Pedimos al Señor que, en las circunstancias concretas cada uno, el proceso de conversión ecológica, personal y comunitaria, nos lleve a defender siempre la vida de las personas y comunidades más vulnerabilizadas y de la Casa Común

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El documento completo puede leerse en el siguiente enlace: https://iglesiasymineria.org/2026/01/29/que-se-escuche-el-grito-de-los-pobres-y-de-la-tierra-carta-abierta-por-una-iglesia-samaritana/